PROYECTO SÓCRATES/COMENIUS      

Abril del 2002

Autor Rubén Díaz Caviedes

1º de bachillerato IES José Hierro de

San Vicente de la Barquera CANTABRIA – ESPAÑA

PICK FOR AN ENGLISH PAPER ON CANTABRIAN CULTURE

Historia de la identidad cántabra 

(Only Spanish version)

 

Introducción

La región de Cantabria (España)se encuentra al norte de la Península Ibérica, actualmente localizada entre los ríos Asón y Deva, aunque históricamente localizada entre los ríos Asón y Sella, y delimitada al sur por los Picos de Europa y la Meseta. Región abrupta y montañosa, Cantabria es una de las cuatro grandes zonas del norte peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco) y la más ligada tradicionalmente a las regiones interiores de la Península, en calidad de zona costera y pesquera.

La historia los cántabros, es decir, del pueblo, sociedad y tradición históricamente ligados a la tierra cántabra comienza en la época de las invasiones indoeuropeas y llega hasta la actualidad, aunque la unidad social y cultural cántabra se perdió en la época de Reconquista, y todo atisbo actual de ella son modernos intereses unitarios que pretenden rescatar la idea de la identidad, que, aunque si fundamentados sobre unas bases históricas y verídicas, carecen de respaldo en la realidad, puesto que la identidad cántabra actual no difiere prácticamente de la nacional.

 

Poblamiento de Cantabria y conformación del pueblo cántabro

 

            Los primeros llegados al norte de la Península Ibérica considerados de cierta unidad cultural de los que se tiene noticia fueron culturas prehistóricas que, empujadas por la glaciación de Riss (230.000 a.C) llegaron a la Península desde el sudoeste de Francia.  Durante todo el Paleolítico Superior y las segundas y últimas invasiones prehistóricas (las de la glaciación de Würm, 100.000 a.C) se gestaron en el norte de la Península proto-culturas muy arcaicas que, desde el periodo post-glaciar (a partir del 10.000 a.C) empezaron a identificarse como pueblos diferenciados. Esta cultura asentada en el norte de la península, de carácter arcaico y pre-indoeuropeo, fue la base de la posterior cultura cántabra, surgida de la mezcla de ella con las culturas invasoras indoeuropeas.

 

            Las oleadas indoeuropeas invadieron el norte de la Península entre los siglos IX y VI a.C. Los celtas ocuparon toda la costa occidental europea, desde Escocia hasta Galicia, y fusionaron su cultura moderna con la arcaica sociedad neolítica de la zona, aún sumida en la prehistoria. La unidad cultural del norte peninsular hizo a los celtas asumir esa unidad, y empezó a conformase una sociedad propiamente norteño-peninsular. En el resto de la península, al sur se asentaron los tartesios, avanzada cultura actualmente casi desconocida, los íberos al sur y los celtíberos, cultura híbrida de celtas e íberos, en la meseta. Todos los pueblos de la época eran culturalmente mas avanzados que los celtas, sobre todo por el contacto con el efervescente cultura mediterránea, mientras que el norte celta se recluía amparado por las montañas, en su terreno, y su superioridad miliar y potencial bélico les hizo no relacionarse con los demás pueblos.

 

            Ahora bien, la sociedad cántabra como tal (el pueblo unitario asentado entre el Asón y el Sella) surge aproximadamente sobre esta época, aunque no se conoce una teoría cierta, si bien existen muchas ideas posibles. La primera habla de un origen vasco. Al este de Cantabria se hallaban los pueblos vascos, una sociedad posiblemente pre-indoeuropea con un lenguaje anterior a la entrada celta en la Península, de fuertes raíces y sentimiento unitario. Las teorías que hablan de los cántabros como una ramificación de la cultura vasca son desechables, puesto que es obvia la naturaleza indoeuropea de la región cántabra.Por otra parte, se presenta a Cantabria como igual a Asturias en su origen, y se dice que los dos pueblos fueron uno en sus inicios, provenientes de un subgrupo interno celta y separados posteriormente. Esta idea también es desechable, puesto que la unidad cultural esta probada antes de la llegada de los celtas. Otras teorías dicen que los cántabros surgieron de poblamientos celtíberos provenientes de la meseta, e incluso se ha llegado a decir que son una rama íbera llegada del valle del Ebro; explicaciones igualmente falsas, puesto que es osado decir que las culturas celtíberas e íberas llegaron a esta parte de la Península, sin testimonios arqueológicos de tal hecho. A todas estas teorías han de sumarse muchas otras tergiversadas por modernas ideas regionalistas, intereses administrativos o políticos e incluso alguna corriente nacionalista que recorrió Pais Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia.

 

            Las teorías mas acertadas y sobre las que hay mayor consenso son las que no explican el origen del pueblo cántabro como la ramificación de otros grupos: se habla de poblamientos celtas que, delimitados por el marco geográfico (Meseta, Picos de Europa) y por tener al este a la cultura vasca (reacia a las relaciones y de carácter pre-celta), se definió cómo pueblo unitario y sociedad auto-suficiente a partir del siglo V a.C, un siglo después de la invasión celta.

 

Historia de la unidad socio-cultural cántabra

 

Se sabe muy poco de la Cantabria anterior a la llegada de Roma, sólo llanas deducciones procedentes de los numerosos testimonios arqueológicos. Se considera a la sociedad y cultura cántabras atrasadas respecto a las peninsulares del centro y sur, y muy similares tecnológica y socialmente a las norteñas; dedicados a la ganadería y agricultura de supervivencia, los cántabros realizaban esporádicas incursiones en la península para realizar actos de pillaje sobre los celtíberos, mejor aprovisionados por su mayor comercio con la costa mediterránea. Vivían en castros, pequeñas fortificaciones de vivienda en lo alto de colinas o montañas, con una clara intención de defensa. Se dividían en clanes familiares dirigidos patriarcalmente, y a su vez se cree que se tomaba la senectud como objeto de reverencia, por lo que los comités de ancianos seguramente gobernaban sus pequeñas tribus. Poseían una lengua común, que aunque emparentada con las habladas por los demás celtas, se dividía en diversos dialectos. Adoraban las fuerzas naturales y tenían por deidad suprema al Sol, toleraban los sacrificios (aunque no se cree que humanos). El campo militar era el único en el que adelantaban a sus coetáneos, pues estaban duramente entregados a la vida bélica y sobre todo si lo hacían en terreno conocido, dominaban al enemigo, pues conocían y sabían aplicar su conocimiento acerca de lo abrupto y montañoso de Cantabria.

 

A Cantabria llegó Roma en el 29 a.C. Hasta esa época, Cantabria se había mantenido al margen de los intereses de la civilización romana, y en su expansión habían cercado prácticamente la zona cántabra. Hasta ese momento, los cántabros solo había tenido que luchar esporádicamente en batallas aisladas, pero fue en el 29 a.C cuando Roma se propuso formalmente conquistar la zona: el potencial bélico indígena fue todo un problema, sobre todo a causa de que el terreno abrupto y montañoso desconcertaba a las tropas romanas, que necesitaron 10 años para acabar con la resistencia. Este fue, al contrario de lo que pueda creerse, el gran momento de unificación de los cántabros. Contrariamente, en el resto de la Península, los romanos convirtieron en la suya las civilizaciones íbera, celtíbera y parte de la celta. Sin embargo, Cantabria no era una zona en la que Roma estuviese interesada en ningún aspecto; lejana al Mediterráneo, montañosa y de clima mas duro que el resto de lo que ellos llamaron Hispania, la franja norte fue una zona poco militarizada y en la que Roma pretendía no ejercer mucha represión ni “romanización”, por lo que dejó a la cultura indígena un relativo nivel de auto-gobierno y desarrollo de la cultura propia, y el único objeto de represión fueron los prisioneros de guerra, a los que esclavizaron.  Administrativamente romanos, los cántabros asumieron la sumisión militar al imperio, pero siguieron identificándose como una unidad territorial y social única.

 

            El Imperio Romano quedó oficialmente disuelto en el 478 d.C. Sin embargo, al norte peninsular legaron las primeras invasiones germanas en el 409, y Cantabria, reacia como es común históricamente, a las invasiones, se mantuvo defendiéndose mientras la administración romana pasaba sus últimas décadas. Con la caída, Europa entera se reconfiguró, y los pueblos germánicos pasaron a controlar políticamente el occidente del continente. La Península se dividía en tres zonas administrativas, posteriormente unificadas como reinos: Los suevos, asentados en el noroeste peninsular, los visigodos, en el sur, este y parte del norte, y los cántabros, con territorio desde los Pirineos hasta el río Sella. Esta zona, no definida como nación o país, sino mas bien como una zona no conquistada por los visigodos, era  donde vascos y asturianos, y primordialmente cántabros, se recluyeron en su resistencia al enemigo. En la breve época en la que la Península estuvo en esa situación, los cántabros se mezclaron con las demás sociedades del norte, y crearon un patrón social predominante, híbrido entre los pueblos astur, cántabro y vasco, y que igualmente tenía un gran componente visigodo, pues aunque resistían su política y administración, tenían un imprescindible comercio y relación cultural con los visigodos.

 

            En el 711 d.C, los árabes invaden la Península Ibérica. Respecto a la zona cántabra, ocurrió prácticamente lo mismo que con el caso de la invasión romana; Cantabria tardó en conquistarse, sus pobladores eran mas fuerte militarmente en su terreno, y las montañas y lo abrupto del terreno ofrecía una amplia ventaja. El Islam, al igual que Roma, no veía a Cantabria como una región más que abrupta, apartada y fría, por lo que no insistió en ella. Militarmente fue conquistada, pero acto seguido se vio que los árabes no tenían interés en ella, por lo que la antigua resistencia astur-cántabra contra los visigodos se reorganizó y proclamó la guerra contra el Imperio del Islam, en lo que hoy conocemos como la Reconquista. Ésta fue la época en la que Cantabria deja de identificarse cómo unidad socio-cultural, y se mezcla con las demás sociedades para dar paso a una identidad nacional y no regional.

 

Desaparición de la unidad socio-cultural cántabra; la Reconquista

 

El último rey godo fue Rodrigo; desde Toledo, la capital, las zonas norteñas de Asturias, Cantabria y la zona Vasca no se gobernaban directamente, sino que eran regiones marginadas, controladas por la autoridad goda pero directamente gobernadas por aristócratas locales en calidad de ducados, que aunque de origen hispano-visigodo, mantenían un alto nivel de independencia respecto a la Corona. En ésta época, Cantabria se gobernaba por don Pedro, y Asturias por don Pelayo. Como queda dicho, en el 711 los musulmanes, en un patrón sur-norte, invaden toda la Península y eliminan la autoridad nacional visigoda, estableciendo allí el control de la nación Al-Andalus, dependiente del gobierno árabe en el norte de África. La región marginal y pobre que era Cantabria, histórico foco de resistencia en las invasiones de la Península y en la época la zona menos visigoda del país, se convirtió en el reducto de la nobleza visigoda de todo el país y del campesinado del norte de la meseta y de la zona. Es aquí cuando la identidad cántabra desaparece, por varias causas.

 

            En su defensa de la zona, y habiendo desaparecido don Rodrigo y la Corona, don Pedro, duque de Cantabria, se vio en la obligación de defenderse contra el invasor, y de acoger a todos los refugiados visigodos que llegasen allí. El otro gran caudillo cristiano, don Pelayo, hizo lo propio en Asturias, pero con la diferencia de que Cantabria perdió la que hasta entonces era su capital, Amaya, y hubo de pedir ayuda a los astures: en este acto, los astures anexionaron la zona cántabra a su reino y centralizaron la capital en Cangas de Onís, y aunque don Pedro siguió con su antigua autoridad sobre el territorio, administrativamente Cantabria quedó supeditada al gobierno asturiano. Esto supuso la desaparición del nombre de “Cantabria”, que fue dado por los romanos y que resurgió muy modernamente.

 

            Por otra parte, los cristianos, que eran una mezcla de visigodos, antiguas castas indígenas hispanas, campesinos mestizos y demás pluralidad social, se configuraron como unidad en su religión común, el cristianismo. Se propusieron reorganizarse políticamente, y en el 718 se produjo la batalla de Covadonga, donde don Pelayo venció en la conquista de la plaza fuete de Covadonga y conquistó un pequeño territorio para el nuevo estado cristiano, y don Pedro dirigió un ataque de las tropas que se retiraban por los Picos de Europa, ampliando el margen territorial del nuevo estado notablemente. Así, configuraron el reino de Asturias, en el que todas los pueblos se convirtieron en uno y la identidad tanto asturiana, como cántabra, como vasca, como visigoda desapareció, en una fusión que convertía a Asturias en la única identidad, una nueva identidad socio-cultural híbrida, que irónicamente se emplazaba en un estado que ocupaba mas parte de la antigua Cantabria que de la antigua Asturias.

 

            El acto culminante de la desaparición de la identidad cántabra fue la configuración oficial del Estado, y el símbolo vino con la figura del rey. Primeramente, el general mas victorioso era don Pelayo, y en calidad de antiguo duque de Asturias fue elegido rey, mientras que don Pedro se convirtió en su lugarteniente y el segundo de la nación. Al centralizar el poder en una capital eminentemente asturiana (Cangas de Onís), el patrón de gobierno se “asturianizó”, y el gobierno de la nación y la sociedad cántabra olvidó sus raíces y se unió a las demás en la configuración de la nueva identidad nacional hispana. El símbolo de desaparición de Cantabria vino con la sucesión de don Pelayo; para evitar insurrecciones o movimientos independentistas cántabros, la hija de don Pelayo, Ermesinda, se casó con el hijo de don Rodrigo, don Alfonso I, y el sucesor de don Pelayo fue un rey de naturaleza cántabra ligado a su tierra, pero rey de un reino asturiano por definición; la línea sucesoria fue a partes iguales de naturaleza asturiana y cántabra, por lo que concluyeron los movimientos independentistas cántabros, y con ellos la identidad del pueblo. Además, se tiene a don Alfonso como un rey consciente de la situación de desaparición en la que se hallaba su Cantabria natal, pero que asumía la situación por ser el rey de un estado asturiano. Prueba de esto es que reinstauró en Cantabria el antiguo ducado del que fue duque su padre y se lo dio a su hermano Fruela, con una clara intención de mantener la dignidad y la independencia cántabra de Asturias, si bien debía seguir supeditada a ella política y administrativamente.

 

El único atisbo de recuperación de la identidad se dio cuando el estado cristiano recuperó la antigua capital cántabra, Amaya, en el 860, precisamente por el hecho de que Cantabria se anexionó intencionadamente a Asturias cuando la perdió y su poder se descentralizó. En ésta época era cuando el nuevo reino empezó a sufrir corrientes nacionalistas internas y empezó a desgajarse en León, Castilla, Navarra, etc... Sin embargo, Cantabria ya no existía como tal, ni su identidad difería de la el resto de la España conquistada. Pasó a ser una zona del reino de Castilla.

 

Historia de Cantabria hasta nuestros días

 

Si Cantabria, dentro de Castilla y posteriormente de España, no ha tenido movimientos nacionalistas, si ha sido rica históricamente en regionalismos. Desde la práctica configuración de España, en el 1492, Santander, como era conocida, defendió su región como una unidad histórica digna de reconocimiento oficial.

 

Hasta el descubrimiento de América, Santander era la ciudad predominante a nivel marítimo en el norte, y monopolizaba el comercio con las naciones de Inglaterra y Países Bajos. El potencial marítimo se demuestra en que la principal nave que Colón llevó a América y hundida por un descuido, la Marigalante (rebautizada como la Santa María), era santanderina. Sin embargo, al descubrirse América, el potencial pasó al sur, y el comercio ejercido por Santander pasó a ser pequeño y escaso, por lo que la ciudad dejó de ser la primera del norte, para no volver a serlo.

 

Desde entonces y hasta hoy, Santander pasó a ser una de la regiones mas pequeñas del país, supeditada a la economía castellana y conocido cómo “el puerto de Castilla”. Sin embargo, Cantabria surgió cómo región por propia intención, y su nombre resurgió como símbolo de la unidad histórica cántabra. Se le concedió en los ochenta el título de Comunidad Autónoma, y desde entonces hasta hoy es una mas de as 17 autonomías españolas, con una administración propia pero socio-culturalmente similar a la identidad española y castellana predominante en el territorio.

 

 

Bibliografía:

 

Historia de Cantabria, Miguel Angel García Guinea (Ed. Estudio)

Los cántabros antes de Roma, Eduardo Peralta Labrador (Ed. Real Academia de la Historia)

La mitología cántabra a través de los mitos europeos, Juan Carlos Cabria, (Ed. Javier Vidiella)

Regio Cantabrorum, J.Manuel Iglesias y J.Antonio Muñiz, (Ed. Caja Cantabria)

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